sábado, 21 de enero de 2012

El turista y el viajero.

¿Y si los extraterrestres vinieran a este planeta? Solo espero que no vengan a hacer turismo. Dudo que exista una invasión más catastrófica y pacífica. Porque nadie se opone abiertamente a ella. Hasta el punto que incluso se la celebra. Mientras, arrasa con cada lugar que encuentra a su paso convirtiendo todo aquello que toca en tiendas de regalo, escaleras mecánicas y shoppings. Espacios tomados por el mercado donde solo existes por lo que consumes. Donde lo consumido no será una hamburguesa sino una experiencia mentirosa. Cáscaras vacías listas para mostrar. Esa patética foto delante de la Tour Eiffel en tu perfil de facebook. Una sonrisa forzada. Y tu felicidad etiquetada y envasada al vacío. No. Que nadie se confunda, un turista jamás será un viajero. Nunca sentirá el caminar errático o el dulce aroma del abismo. El ahogo de sentirse extraño, extranjero. Vivo y muerto de miedo. De miedo a no volver. O a quedarse para siempre. Da igual. No. Que nadie se confunda. El turista no viaja, se mueve. Porque eso es el turismo: un movimiento sin viaje. Nube tóxica que envenena la poca magia que queda en el mundo. Pervirtiendo la dignidad de sus pueblos mientras seca hasta la última gota de su sencillez. Dejando solo un cráter, apenas unas grietas con forma de mueca ensayada. Prostituyendo la intimidad a cambio de dólares. No. Que nadie se confunda, el turismo nunca trae riqueza, solo trae ricos. Ricos miserables que ensucian con su dinero la pureza de los paisajes, costumbres y momentos. Adornando y adornando y adornado lo adornado hasta hacer de lo aterradoramente bello algo cool, banal y sobre todo, tolerable. Como el que se come una sopa light hecha de extracto de un polvo residual de algo que alguna vez quizás fue sopa. No. Que nadie se confunda. Ni el turismo es un viaje, ni el turista un viajero. Ni tampoco trae riquezas. Nada. El turismo es una mierda. El cáncer de los pueblos sometidos. La sumisión de los que olvidaron aquello que debieron ser, y que ya no son nada. Así es que no. Por favor, que nadie se confunda .Un turista no es un viajero. Un turista no es nada.

Escribiendo desde la nada.

Lic Unai Rivas Campo.

6 comentarios:

  1. Sencillamente perfecto. Es fascinante hallar a alguien que describa con tal exactitud los pensamientos que uno tiene y no sabe expresar.. Gracias!

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  2. Gracias. No creo que sea para tanto, pero te agradezco igual. abrazo.

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  3. muy bueno!!!! como residente trato de no dejarme llevar por el turismo y disfrutar la belleza de lo sencillo, de lo que no tiene lucesitas de neon, como parte de la urbe nos dejamos llevar y solo vemos la baldosa rota y el paso del semaforo..

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  4. Hay una canción que me hace acordar a tu blog. Por lo que leí escuchas Jazz, asi que no se si te va a gustar, pero bueno.. se llama Vientos del Sur de La fuga https://www.youtube.com/watch?v=R6wp4aN2rv0 y lo publique en este post pensando en que uno siempre es extranjero de una u otra forma y depende de nosotros posicionarnos como viajantes o turistas frente a la vida.

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    1. ¡Conozco "La fuga"! Ese tema en particular no me resulta un poco monótono. En ese sentido tus conclusiones parecen mucho más interesantes.

      Abrazo grande.

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  5. Espléndida entrada. Gracias por ru relato. Sin duda alguna para el viajero las situaciones de relax sólo se dan mientras disfruta de comidas típicas en establecimientos que no aparecen en ninguna guía pero están llenos de lugareños.

    A este tipo de individuo le entusiasma perderse por escondrijos y callejones. Se siente tranquilo y en paz sentado durante horas contemplando la belleza a la par que reflexiona sobre la multitud de formas de vida que va encontrando a su paso. Salud.

    Fuente: cruises galapagos last minute

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