lunes, 30 de agosto de 2010

LA LOCURA Y LA CORDURA.

Muchas veces, tanto en mi ejercicio profesional como en la vida cotidiana, me encuentro con personas que tras cruzar algunas palabras, me preguntan si creo o diría que "están locas". Generalmente, tratando de evitar responder, de manera directa, una pregunta cuya contestación ni es sencilla de dar ni deja indiferente a aquel que la recibe, suelo contestar en tono jocoso: "Por supuesto!". El siguiente trabajo es un intento por contestar dicha pregunta con el rigor que la cuestión merece.



LA CORDURA.

Decimos cordura a una manera de manejarnos en el mundo, en la cual predominan los pensamientos racionales y el sentido común. Durante los últimos siglos a raíz del fuerte empuje del racionalismo en la cultura occidental, la cordura ha sido considerada casi como sinónimo de salud. Sin embargo, en ocasiones resulta solamente una ilusión que oculta un arma de doble filo.


LA CORDURA SANA:

La cordura sana resulta necesaria para integrarnos socialmente. Es la responsable de aquello que comúnmente llamamos normalidad. Sin cordura, nos sería imposible establecer vínculos sanos con los demás y con mucha razón, seríamos calificados de anormales.

En esta "cordura local" un traje puede
llegar a ser catalogado como "loco".
Cada pueblo de este planeta construye sus "corduras locales", estas le permiten diferenciarse de otros pueblos y así hacer de este mundo un lugar más interesante y diverso. También es útil para solucionar problemas cotidianos como pagar los impuestos, acordar una hora de encuentro, sumar etc. Computadoras, teléfonos celulares etc. son resultado directo de una cordura sana que supo y pudo pensar la manera de solucionar un problema en concreto. A mi me gusta mucho la cordura, siempre intento llevar al menos un poco conmigo, por ejemplo, cuando voy en un taxi, me pasa que prefiero que el chofer este cuerdo, pues ello aumenta las probabilidades de llegada a destino y disminuye mi terror a morir.

Finalmente, me gustaría hacer ver a mis lectores (si es que esto lo lee alguien je) que cordura no es sinónimo de sabiduría, pues por ejemplo, podemos decir que si bien, la resolución del problema que permitió a los científicos la construcción de la bomba atómica, puede ser muy cuerdo, no resulta precisamente sabio, sobre todo si tenemos en cuenta el dolor y temor que la utilización de este tipo de armas ha llevado al mundo. De todas maneras, no quiero abordar demasiado este tema, ya que la diferencia entre inteligencia y sabiduría quisiera tratarla en otro post.


LA CORDURA INSANA:

¿Quien no se ha pasado noches enteras pensando inútilmente la solución de un problema fuera de nuestro alcance, sin obtener otro resultado que la angustia? ¿Y las personas que llegan a la conclusión de que para adelgazar hay que controlar la ingesta dejando de comer? Me diréis que es un mal razonamiento, es verdad, pero no se podrá negar que malo o bueno éste es un razonamiento en si mismo y no una locura o delirio, aquí nadie está diciendo ser Napoleón. Pensar que bombardeando Irak lograremos vencer "al terrorismo", es también un razonamiento, a todas luces equivocado, sí, pero no precisamente loco, hasta donde yo sé, esta idea surgió de la Casa Blanca que si bien puede ser calificada de muchas cosas, está bastante lejos de ser un manicomio.
Matanza perpetrada  por bombas "inteligentes".

Decía en otro post que la mente del occidental esta sesgada, separada del cuerpo, desafectivizándonos cada vez más y más. Esta mente sesgada puede o intenta pensarlo todo. Nos hace estar pendientes de donde esta nuestra novia a cada momento, imaginarnos todas las posiblidades de riesgo que tienen nuestras acciones, aumentando el miedo y llevándonos finalmente a la absoluta parálisis. Cuando nos atrapa la cordura insana nos deshumanizamos, nos importan menos las personas a nuestro alrededor, al paranoico solo le importa la posibilidad matemática de que lo fantaseado suceda, al hipocondríaco solo le preocupa contagiarse, la persona enferma que tiene delante suyo (un hermano por ejemplo) no es registrada como un ser humano que sufre, sino más bien como un factor de contagio.

En resumen, la cordura insana nos provoca angustia, miedo y sobre todo no hace peores personas. Hoy por hoy, la mayor parte de los trastornos psicológicos a los que me enfrento son trastornos del consciente, es decir, pertenecientes al reino de a cordura.


LA LOCURA.

Locura es aquello que no pertenece al mundo de lo cuerdo, carece de razón y tiene un origen diferente al del sentido común, la locura no es "pensada", aparece en forma de flashes, de imágenes que nos transportan a un estado de conciencia no racional. Su origen es inconsciente. Teólogos, psicoanalistas, antropólogos y surrealistas, son aquellos que más se han dedicado a estudiar sus reglas de juego, diferentes a las de la física o la lógica, pues pertenecen a un universo epistemológico y existencial completamente distinto.


LA LOCURA SANA


¿Es el amor algo cuerdo? ¿Lo es la fe?. Estas y muchas otras preguntas poseen una sola respuesta: No, no y cien veces no. El amor, la fe, las ganas de vivir con alegría, el sentimiento de esperanza en un mundo tan lleno de mierda y todas las cuestiones similares que se nos ocurran, son realidades humanas, absolutamente saludables pero a su vez completa y totalmente alejadas de la razón.

 De ciertos locos se aprende más que
de muchos cuerdos.
 Artistas, poetas músicos o pintores, resultan ejemplos vivientes de la riqueza que encierra nuestro inconsciente, lugar en el cual reside nuestra capacidad analógica, fuente principal de todo sentir y accionar estético. La locura es hermana gemela de la belleza. Roberto Assagioli, Keith Thompson y Ronald Laing (el más brillante psicólogo que jamás existió) plantean como muchas de las falsamente catalogadas como locuras insanas resultan procesos espirituales de orden sanador, es decir "locuras sanas". Las primeras y más grandes terapias que existieron (me refiero por supuesto a las religiones) se han valido desde sus inicios de ritos, es decir de locuras estéticas, como ceremonias, que tienen como fin combatir locuras insanas poseedoras a su vez de su propia y peculiar estética. Este sea quizá uno de los motivos por los cuales el psicodrama funciona tan bien para "exorcizar" ciertas patologías.


LA LOCURA INSANA:

Sin embargo, no todo puede ser explicado como acto de belleza o proceso espiritual. La locura también puede resultar insana, llegando a ser casi tan peligrosa como la cordura insana.

El infierno es una eterna y tediosa
repetición de sucesos. 
 La cuestión entonces es como diferenciar la locura insana de la saludable. Para ello me gustaría contar una anécdota que se le atribuye al famoso psicoanalista D.W.Winnicot. que cuando unos fervientes cristianos le preguntaron como distinguir una esquizofrenia de una posesión demoníaca contesto -no se.. pero si les aburre es esquizofrenia seguro! Dejando de lado el debate que esta pregunta podría generar, creo que el famoso psicoanalista deja bien en claro cual es su postura frente a la locura insana. Cuando veamos repetición, "bucles delirantes", cuando frente a la persona simplemente nos den ganas de bostezar, estaremos frente a una locura insana. Tambien llamada psicosis. Es importante el criterio contratransferencial de la vivencia de inhumanidad no como sinónimo de maldad sino como sensación interna de profundo vacío.


CONCLUSIONES:

Mi musa... que vive a otro lado de la luna
de mis sueños inconclusos, ha trabajado
bastante por esta noche.
La intención de este ensayo ha sido la de desconstruir el tradicional concepto de locura y cordura tratando de desmitificar las luces y las sombras que se ciernen alrededor de los citados conceptos. De todas maneras, soy consciente de que este post ha dejado abierto un nuevo interrogante no aclarado, al menos del todo: Que es salud y que no lo es.

Sera otra noche...

Vuestro humilde servidor.

Unai Rivas Campo.




3 comentarios:

  1. Caí en este blog de casualidad, buscando la fuente un imagen de google. En fin. Lo leí y me atrevo a comentar.
    Muchos piensan la locura como una forma poética, incluso idealista y no creo que haya algo más alejado de la "realidad". Sabemos que los artistas que han padecido estas enfermedades han sido grandiosos no por su locura, sino a pesar de ella. La locura es un motor que duele.
    No se si hay locuras sanas e insanas. Solo se que hay locuras con diferentes consecuencias, cuyos prospectos tienen diferentes 'contraindicaciones' y 'reacciones adversas'. ¿pero no son esas propiedades perteneciente a cada una de las situaciones de la vida en general? Podemos separar las locuras dependiendo el grado de dolor que generan y sus formas de ‘curarlas’?, las podemos dividir según sus orígenes?
    Pero el dolor es subjetivo y no plausible de objetivar. Imposible de comparar con otros.
    Las curas son caminos y existen más de los que conocemos.
    Los origenes, bueno.. sino existen dos personas iguales como encontrar dos orígenes congruentes?
    ¿Hay tantas locuras como locos y según cuanto afecte sus vidas son patológicas o no?
    Perdón mi atrevimiento
    Saludos

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  2. Atrévase todo lo que quiera. La verdad, este artículo es un asco, lo escribí hace mucho tiempo y ya me había olvidado de el. Pero no, no todo lo loco es enfermo. Eso lo sigo afirmando. Como tampoco todo lo cuerdo es sano. La salud es otra cosa. Es una gran misterio que a veces se cruza con lo loco como también se golpea cada tanto con lo cuerdo. ¿O a caso hay algo en este mundo más loco y más sabio que un sueño?

    Abrazo y saludos.

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  3. Llegué a este blog de casualidad buscando un artículo de Ronald Laing llamado "Lo obvio" perteneciente a un libro que a mediados de los 70 me prestara Alberto Bar (Estudiante de Psicología y compañero de un grupo de Freud con Guillermo A. Martin)
    Alberto Bar defendía ante Guillermo su valoración de la Psicología comprensiva y el existencialismo en oposición a la supravaloración del psicoanálisis que hacía Guillermo.
    Alberto concluyo dejando ese grupo de estudio y luego abandonó la Carrera, no sin antes prestarme el libro que el tenía de varios autores, donde se encontraba ese artículo de Laing sobre "Lo obvio" que le devolví y no he vuelto a leer pues no lo conservé. El libro se lo devolví. Y el artículo no lo conservo.
    El artículo de Unai Rivas Campo me parece de gran valía. A mi me permite cuadricular o sustantivar problemáticas que de otro modo me llevarían laberintos o callejones sin salida.
    El comentario anónimo no me parece de menor valía. Por más incongruente que parezca lo que digo.
    Gracias a ambos.

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