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viernes, 23 de julio de 2010

PENSAR SISTEMICAMENTE, SENTIR SISTEMICAMENTE, VIVIR SISTEMICAMENTE

Un cuervo esta Viendo a otro cuervo dando un paso
 hacia la cibrnética de segundo orden.
Mis escritos son sistemas, nacen, se alimentan, crecen, tratan de seguir existiendo, se defienden e incluso comienzan a vivir por si mismos a través de los ojos de mis lectores (jajaja como si tuviera alguno). Esto, que de diferentes maneras lo he escuchado decir a muchos poetas, pintores, fotógrafos etc. recientemente creo empezar a entenderlo. Las gentes del arte poseen una capacidad de pensar, percibir y relacionarse con el mundo de orden estético, es decir, pueden Ver metáforas, analogías o pautas de relación. En dos palabras: Ven sistemas. Ver sistemas, con mayúscula, resulta análogo al Ver que Don Juan trataba de mostrar a Carlos Castaneda: Una forma de comprensión de la realidad más allá del simple hecho de mirar.

Ver sistemas implica funcionar al menos durante una fracción de segundo en un estado de conciencia existencial necesario para que se de por ejemplo,aquello que Gregory Bateson llamó aprendizaje III. Sin aprendizaje III no hay terapia alguna. La posibilidad releernos a nosotros mismos y transformar el modo mediante el cual percibimos nuestro universo, se debe al misterio  de nuestra capacidad de comprensión estética. Este es el origen de las famosas narrativas, con las que tanto joden los constructivistas como si hubiesen descubierto América, que si bien son valiosas como concepto teórico, no dejan de ser una de las muchas maneras de aplicar la dimensión estética, curativa y recreadora que posee la capacidad epistemológica humana. De hecho, la terapia familiar, un ritual religioso o un ejercicio psicodramático, son otros ejemplos de modos de aplicación terapeútica de esta potencia estética. Todos ellos hijos de la elegante Epistemlogía que nos brindó pasos hacia una ecología de la mente.

Hasta ahora hemos dicho que la terapia obligatoriamente requiere de un aprendizaje III y que este también requiere a su vez de sensibilidad para la comprensión estética de la realidad. Podemos concluir entonces que un buen terapeuta necesariamente ha de ser un artista. ¿Como se transforma  un terapeuta en un buen terapeuta? o sea en un artista? Pensando sistémicamente. Pero como?

Para pensar sistémicamente no sirve estudiar sistémica. Incorporar dentro de la memoria una teoría por muy compleja que sea no hace necesariamente que la adoptemos como forma de pensamiento. Son muchas por ejemplo las personas que conocen la Biblia casi de memoria pero que sin embargo distan mucho de ser verdaderamente Cristianas. Se dice de estos, que son más bien cristianos de lengua y no de corazón.

Un ecosistema es una entidad en si misma más allá de los
elementos que lo componen.
Y es esta última palabra, corazón, la que resulta clave para la resolución del enigma más arriba planteado. Corazón es una forma popular de referirse a los sentimientos. Estos  afectos tienen un origen en lo más profundo de nuestro cuerpo. Cuerpo  por su parte formado por células, vivas, como sistemas que son. No olvidemos que en su origen, Ludwing Von Bertalanffy ideó la teoría sistémica con el objetivo de entender como funciona la vida. En las leyes que rigen las relaciones entre ecosistemas encontramos el que para mi es uno de las mayores aportes aportes a la humanidad por parte de nuestro enfoque teórico: Que todo lo vivo así como todo vínculo que los vivos generamos con nuestro entorno físico o biológico es sistémico. De esta forma, mi vínculo con este artículo, tiene características mentales independientes propias de cualquier sistema. El artículo no es un sujeto de conciencia, es verdad, como tampoco lo es una célula de mi cuerpo, sin embargo en ambos se aplica lo que Ludwing Von Bertalanffy describió hace años: Las leyes de la vida. Entender estas leyes, requiere conectarnos con nuestros afectos, de una manera honesta, sin imposiciones teóricas de ningún tipo (psicoanálisis clásico, te respeto mucho.. pero esta va para ti) aceptar nuestras vivencias afectivas "en si" pues solo de esa manera podremos sentir los sistemas y así disciplinar a nuestra mente para el verdadero pensamiento sistémico. El concepto psicoanalítico de contratransferencia con el que tanto trabajó Carl Whitaker, permite al terapeuta sentir los sistemas inconscientes que conforman el psiquismo de sus pacientes. Es por esta misma razón que hoy por hoy, el psicodrama es la técnica más valorada por los que abogan por una psicología "que funcione" (lacanianos: Esta si va toda enterita para vosotros) pues cuando está bien aplicado facilita la conexión con la sabiduría del cuerpo anteriormente citada y nos muestra, a modo de brújula el camino natural hacia la salud.

¿Podeis sentir la salud de este instante? Estáis VIENDO un sistema.
Decía Pascal que el corazón posee razones de las cuales la razón carece. La razón, la lógica y sus derivados jamás podrán comprender en su total esplendor la teoría sistemica, pues para ello siempre será necesario sentirla. Si pensar sistémicamente es una conexión con nuestros sentimientos, es decir con nuestras alegrías, tristezas, sueños y amores... con lo vital de nuestras existencias, entonces sentir.. necesariamente implica vivir.

Chicos y chicas que habéis terminado la carrera y que estudiáis como loros con algún famosoide de la sistémica para algún día ser como él, a vosotros un consejo: Salid a la calle y empezad a vivir.

martes, 20 de julio de 2010

PENSAMIENTO SISTÉMICO ABIERTO

Tengo un problema.

Tras diez años de profesión he llegado a la conclusión de que soy un psicólogo sistémico. Sin embargo la mayor parte de psicólogos sistémicos que conozco no opinan lo mismo.

Todo empezó hace unos años a finales de la crisis Argentina de 2001 cuando decidí venir desde Europa a la República Argentina para perfeccionarme profesionalmente. El aquel momento este país se encontraba en una situación caótica, es decir muy propicia para aprovechar oportunidades. Tuve la suerte de poder especializarme con los euros que disponía en aquel momento con varios de los mejores profesionales de Buenos Aires y quizá del mundo. La posibilidad de tratar la esquizofrénia, la técnica psicodramática y sobre todo la visión sistémica del universo me fascinaron. Si bien tenía una idea de que era lo que quería aprender, poder ver en la práctica curas que a los ojos de un lego parecían milagrosas no terminaba de sorprenderme.

La incorporación de la visión sistémica de la realidad altero mi vida para siempre. Cuando regresé a Europa me sentía emocionado de poder aplicar en mi país todo lo aprendido. Sin embargo mi querido continente en aquel momento se encontraba en una época de opulencia y no necesitaba de planteamientos teóricos originales ni de miradas alternativas. Encontré trabajo en un "centro educativo" es decir en un reformatorio, donde los conflictos que sufrían los chicos ahí encerrados eran tapados con recursos y oportunidades. Muchos de ellos murieron por la negligencia de haberles ahogado con euros cuando solamente necesitaban un "no" para empezar a respirar. El haber conocido la realidad Argentina del 90 me hacia suponer que pronto se vendría una debacle que mandaría a la mierda toda esa enfermedad maniaca negadora por la que atravesaba el viejo continente. Tengo que confesar que ya para ese entonces extrañaba el "quilombo Argentino". Mi única esperanza era aguardar la crisis inevitable y salvadora que desde abajo muchos vaticinaban...

Pero como no tenía ganas de esperar tanto decidí volverme para el sur.

Hoy puedo decir que me siento satisfecho con mi decisión. Agradecido con este país. Nunca me falto trabajo y todo lo que hice durante estos años me permitió tanto crecer como profundizar en lo aprendido. La mirada sistémica me permitió crear mis propios modelos locales para el abordaje de las patologías más importantes de la actualidad. Este país es generoso en el mejor de los sentidos. Si se te ocurre una idea te permiten aplicarla, quizá no te paguen bien al principio pero al menos te lo permiten. Eso es mucho más de lo que hoy podemos decir de Europa donde en el currículum cuenta más si tienes licencia para manejar vehículos que el modelo teórico con el que trabajas (cualquier compatriota mio sabe que no miento). Esta generosidad Argentina de la cual hoy no me voy a extender en profundizar, te permite intentarlo, te deja hacer y si te sale bien, te respeta.

Pero como bien he dicho al principio no todo es de color de rosa en mi vida profesional. ¿A que se debe mi problema? ¿cuando se manifiesta?

Todo sucede cuando entro en diálogo con otros profesionales, puedo entender el rechazo de los psicoanalistas, gestálticos, cognitivos, lacanianos etc. dado ellos no se valen de la visión sistémica para trabajar, sus "epistemologías locales" no tienen ni tampoco buscan la amplitud de la mirada sistémica. Ahora lo curioso siempre ha sido que por lo general mis opiniones o escritos han tenido mayor comprensión y aceptación por los modelos citados anteriormente que por los que yo suponía mis sistémicos colegas.

Ellos argumentan en ocasiones que mis escritos no son sistémicos pues, por ejemplo, incluyen "términos psicoanalíticos que pertenecen a otras epistemologías" o que reconocen la existencia del inconsciente. Esto último para muchos ha resultado directamente un sacrilegio. Tratar temas filosóficos, existenciales o espirituales a estas alturas resulta algo que simplemente descarto.

Y hoy creo haberme dado definitivamente cuenta del porque.

Los psicólogos y psiquiatras con los que me perfeccioné, gente de edad avanzada, endiabladamente habilidosos, fueron sistémicos de la vieja escuela. Pre-Watzlavick, es decir, anteriores a la aparición de su dichosa "caja negra", previos a que el modelo sistémico, primo hermano del espíritu contracultural y transgresor de los años sesenta, se transformara en una suerte de modelo neo cognitivo vaciado de alma. Los sistémicos que me voy encontrando, obviamente siempre hay excepciones, me resultan más cognitivos que sistémicos, viven muy pendientes de "tirar técnicas", repitiendo como loros las palabras homeostasis, cibernética... pero desde mi punto de vista sin sentirlas. Hoy el otrora orgulloso modelo sistémico se ha cerrado en si mismo transformándose paulatinamente en una pobre epistemología local más. Si Gregory Batesón estuviera vivo, sin duda lloraría.


Un rato... después se secaría las lágrimas y comenzaría a trabajar.


Lo más apasionante de un problema resulta del reto que supone su solución. Esta es de hecho la razón de las líneas que escribo. Los viejos sistémicos se están muriendo, los nuevos no me dan pelota, en fin, no queda otra entonces que crearme mi propio espacio de pensamiento dentro del mundo de la sistémica, lo llamaré pensamiento sistémico abierto en contraposición a lo cerrado y masturbatorio del panorama sistémico actual. Incluirá textos técnicos escritos como a mi me gusta expresar mis ideas: De forma clara y sencilla. Incluiré poemas, análisis políticos, futbolísticos etc. pues lo sistémico es inmanente a toda realidad humana.

Este blog nace de una vivencia de soledad intelectual, de un intento de encontrarme a mi mismo, de parar el balón y ordenarme tras años de viaje. En un mundo donde el amor por el conocimiento ha sido banalizado por la voracidad de un sistema-mercado inhumano y ruin, ésta tratará de ser una isla de pensamiento renegado, donde poderme expresar con esperanza de quizá no estar tan intelectualmente solo. Así que si estáis por ahí, sed bienvenidos.

Vuestro humilde servidor.

Unai.